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Monday, September 27, 2010

Feminismo Y Anarquismo (1993)



JOSEFA MARTIN LUENGO
 
    La ideologia anarquista no ha favorecido la aparicion en su seno de 
movimientos feministas. Su pensamiento ha hablado siempre de la emancipacion 
de la humanidad, de liberacion, en terminos genericos, del hombre, por lo que 
pregonaban que el objetivo de la revolucion se extendia tanto al hombre como 
a la mujer, y creian y creen absurdo plantear por separado la emancipacion 
del hombre y la liberacion de la mujer, sin caer en cuenta de que 
lo que aceptaban y aceptan es la participacion de la mujer en la revolucion 
social, pero en ningun momento son sensibles a la problematica especifica de 
esta mitad del colectivo humano. Al globalizar el objetivo, minusvaloran la 
situacion femenina, porque no son conscientes de que la mujer sufria y sufre 
en la sociedad una doble opresion, una que se identifica con el grupo 
masculino, en su demanda de justicia social, libertad e igualdad; y otra, la 
del rol femenino sometido historicamente a un papel secundario de ayuda, de 
colaboracion, pero sumido en una minusvalia fisica e intelectual, que no se 
quiso ni se quiere reconocer.
 
    Desde el punto de vista anarquista, el sectarismo de la lucha femenina 
parece una contradiccion y teoricamente lo es, ya que el anarquismo parte de 
la aceptacion y de la lucha por la igualdad de los seres humanos. Pero tal 
ideologia parte de una practica cotidiana, en la cual la mujer se encuentra 
inmovil y muda, en un rol asignado ancestralmente, del cual no se siente 
satisfecha, pero que duda si debe salir de el. Al mismo tiempo, el hombre 
anarquista se mueve en su lucha por la emancipacion de los trabajadores, de 
los hombres que creen tener la responsabilidad de mantener a la familia, 
luchar por un puesto de trabajo justo y favorecer y engordar asi el papel de 
la mujer como elemento no activo del proceso de cambio social. La lucha se 
planteaba y se sigue planteando como algo que pertenece a los hombres a cuyo 
lado se encuentra la mujer como instrumento de colaboracion, siempre a un 
nivel de subordinacion respecto a el. Este concepto de subordinacion es lo 
que impide a la ideologia anarquista crecer mas ampliamente y ser coherente 
con la teoria que historicamente propone, siendo pues una contradiccion en el 
hacer, aunque no lo sea en lo teorico.
 
   Debemos analizar en profundidad si una ideologia, si una forma de 
pensamiento, como es el anarquismo, no debe plantearse seriamente esta 
resquebrajadura de su pensamiento y tratar de paliarla, englobando en sus 
propuestas a todas aquellas mujeres que se sientan personas iguales a otras y 
deseen luchar por incrementar y extender esta opcion ideologica, que si 
analizamos la realidad y la historia, es la unica via de esperanza para esta 
sociedad caduca y desvalorizada. No proponemos que en el seno del anarquismo 
deba haber dos lineas diferentes de lucha, sino que las mujeres acratas esten 
dispuestas a combatir por un planteamiento anarquista coherente, real y 
necesario, para poder presentar una alternativa valida a esta sociedad, y 
para ello, debe comenzar su lucha respecto a sus companheros de pensamiento, 
tratando de reeducar a los hombres en la igualdad, minando en lo posible esa 
educacion machista que los limita, somete y disminuye su libertad.
 
    Cuando proclamamos que luchamos por la libertad, por la justicia, por la 
igualdad, por la no violencia y la no autoridad, debemos comenzar por el 
analisis de nuestra vida cotidiana, de nuestras relaciones interpersonales y 
grupales y ver en que queda sometida nuestra amada ideologia. Si miramos a nu
estro alrededor y nos miramos a nosotros/as mismos/as, detectamos con un poco 
de tristeza y decepcion que no integramos esos conceptos de igualdad, 
respeto, tolerancia y libertad del otro/a, porque nuestro concepto de 
emancipacion, tal vez, comienza y termina en nosotros/as mismos/as, y ese es 
un punto de partida erroneo para un colectivo anarquista. El anarquismo 
abarca al colectivo humano y a los grupos que lo componen, es por esencia 
colectivizante y no individualista, el yo debe contraponerse al nosotros/as,  
y pensar y sentir que es mas amplia mi libertad cuando mas amplio la libertad 
de los/las que me rodean, y para ello debo pensar en el otro/a como un yo 
externo al que debo respetar, potenciar y liberar con el mismo amor e 
intensidad con que lo hago con mi persona. Si es esta la percepcion de las 
personas que nos rodean, no se hace necesaria una lucha de mujeres por el 
anarquismo, pero en el caso corriente de que esto no exista, y de que lo que 
se manifieste sea una ilusion del autentico pensamiento acrata, tal vez si se 
hace preciso reflexionar sobre la actitud que como mujeres debemos tomar para 
conseguir plantear una veraz ideologia, coherente en sus pensamientos y en 
sus actos.
 
    Esta contradiccion de igualdad sectaria que se da constantemente en la 
realidad que vivimos, debe partir de un planteamiento serio y critico del 
colectivo de mujeres anarquistas, haciendose conscientes de que no luchan por 
la igualdad, porque en primer lugar deben luchar de la liberacion de sus 
propios planteamientos machistas, por su emancipacion de sus profundas 
ataduras como seres que se consideran de segunda linea, actuando 
constantemente con un rol aprendido, en donde se potencia y perpetua la 
incapacidad de los hombres por asumir y actuar como personas iguales al resto 
de las personas. La dinamica grupal anarquista adolece de un profundo 
sentimiento de solidaridad, en donde unos y otras deben vivir luchando 
cotidianamente por encontrar mas libertad y sofocar los ancestros educativos 
que hacen que nos manifestemos como seres diferentes, siendo en realidad 
parte integrante de una misma especie humana, deteriorada en el tiempo por 
intereses ajenos a nuestras propias identidades.
 
    La interrogante se nos plantea de manera seria.  ?Que hacer, ante esta 
situacion que dura ya demasiado tiempo? Pienso que para que podamos mostrar 
al mundo que somos una alternativa valida con esperanza de futuro, debemos 
comenzar viviendo como personas de igualdad, con las diferencias y 
originalidad propias que son consustanciales al ser pensante, debemos pensar 
y creer que somos primeramente seres racionales y despues seres sexuados, y 
que esta caracteristica es secundaria y entra dentro de las diferencias 
multiples que como individualidades poseemos. Ello implica ir en busca de 
aquello que nos identifica como iguales y de ahi aceptar las diferencias. 
Nuestra igualdad viene de ese tronco comun de los hominidos que nos genera a 
traves de la evolucion en seres racionales; las diferencias son 
caracteristicas geneticas y ambientales, que nos modulan y presentan como 
personalidades distintas capaces de enriquecer y recrear el mundo en que 
vivimos.
 
   Las mujeres libres debemos luchar por la emancipacion de los hombres para 
que alcancen la libertad, porque la historia nos evidencia que los hombres 
libres, en sus luchas por la emancipacion, siempre han desestimado al 
colectivo de mujeres y su emancipacion, haciendo de la busqueda de la 
libertad, la autonomia y la igualdad un combate sectorial, pensando que en su 
batalla ya nos encontrabamos incluidas las mujeres, sin darse cuenta de que 
nadie debe luchar por una mujer, como nadie debe luchar por otro hombre; el 
planteamiento en si es discriminatorio, y es por el por lo que las mujeres 
libres no toman la iniciativa, no plantean nuevas formas de convivencia, no 
enarbolan la bandera de los derechos humanos, como si pensasen que ello 
pertenece a los hombres, cayendo asi en una aceptacion falaz de considerarse 
inferiores al resto de sus companheros masculinos. La lucha debe hacerse 
desde ambos sectores, tratando de encontrar la identidad, el punto comun que 
estimula a ambos colectivos en un objetivo comun, pero hasta ahora ese 
objetivo no existe y no existira mientras las mujeres tengan que seguir 
manteniendo un doble campo de batalla, uno para conseguir la igualdad con el 
colectivo de hombres y otro para la emancipacion del genero humano. Eso, 
entre otras muchas cosas, menoscaba fuerzas y hace mucho menos efectiva 
cualquier alternativa, lo cual favorece al sistema que siempre ha potenciado 
las divisiones para evitar que se produzca una unificacion de fuerzas contra 
una situacion social concreta.
 
   Si tenemos en cuenta que todos los sistemas politicos han mantenido esta 
constante de la inferioridad de la mujer para conseguir perpetuarse, debemos 
pensar que le es util para sus propositos, pero  ?que sucederia si realmente 
las dinamicas grupales cambiasen mostrando una convivencia de igualdad?  ?No 
seria posible que esa estructura tan bien tejida se encontrase desequilibrada 
y por lo tanto en situacion de debilidad? Debemos pensar en ello, y debemos 
sobre todo clarificarnos, y saber si cuando nos denominamos anarquistas, 
somos realmente aquello que decimos o simplemente entre los apelativos 
existentes hemos escogido ese, porque nos es mas atractivo. Lo peor que le 
puede suceder a la ideologia anarquista es mostrar en la practica que sus 
planteamientos son ineficaces e inexistentes, ello no genera credibilidad y a 
los que defendemos la opcion nos hace involucionar, ya que si no avanzamos, 
indudablemente nos quedamos anclados/as en el pasado, sin posibilidades de 
futuro.
 
    Nuestra sociedad se encuentra vacia de alternativas. La nuestra es 
valida, porque todavia no se ha demostrado lo contrario. Pero debemos ser 
sinceros/as y comenzar a vivir como decimos pensar, porque de lo contrario, y 
es lo que esta sucediendo, deterioramos una ideologia y terminamos viviendo 
con ese deterioro contra el cual actuamos. El esfuerzo es conjunto. Mujeres y 
hombres debemos recrear la conviviencia. Tenemos el deber de demostrar que 
aquello que creemos es en verdad posible, porque comenzamos a vivir con una 
idea de colaboracion, considerando las amplias diferencias que nos separan, 
para poder educarnos conjuntamente e ir en busca de una emancipacion comun, 
porque las discriminaciones sectoriales las hemos enviado al pasado, 
sofocandolas por la realidad que debemos comenzar a vivir, sabiendo quienes 
somos, como somos y que deseamos conseguir.
 
 // Tomado de LA SAMBLEA # 12-13, boletin de la Asociacion Pedagogica PAIDEIA 
de Merida, Espanha //
 
                     (CORRE@ # 22, pp. 12-13; marzo 1993)

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